Bicicletas: otras cuestiones de seguridad vial

En los últimos tiempos, con el saludable auge del uso de la bicicleta como medio de transporte o para la práctica deportiva, se ha debatido mucho sobre la necesidad de regular ciertos aspectos como el casco (definitivamente obligatorio solo en vías interurbanas, con excepciones y no necesariamente para ciclistas profesionales – art. 118 RGC), el seguro obligatorio (no preceptivo), la placa de matrícula (no regulado) o el permiso de circulación (no regulado).

Además, la normativa vial regula cuestiones relativas al alumbrado nocturno, circulación por arcén, preferencias de paso, carriles bici, etc.

Estos días, además, se ha discutido sobre la oportunidad o no de modificar el Reglamento General de Circulación para permitir que los ciclistas puedan “saltarse” un semáforo en rojo, bajo su responsabilidad.

Pero hay otros aspectos de seguridad vial que siempre me han llamado la atención por su falta de regulación. Y cuando se trata de seguridad vial no debería bastar con apelar a la aplicación de normas genéricas o artículos comodín. Me refiero a la conducción de bicicletas por menores de edad en vías urbanas e interurbanas, a los artilugios con forma de bicicleta que circulan por nuestras calles y a la velocidad en las vías urbanas, especialmente en las aceras y paseos.

¿Qué norma permite o impide que un menor de edad circule entre el tráfico de vehículos en una vía urbana o interurbana?

¿Qué edad hay que tener para poder circular en bicicleta por una vía pública? No es normal que la normativa no indique una edad mínima y, evidentemente, la responsabilidad de padres, tutores o acompañantes mayores de edad. No es suficiente la remisión genérica al conocimiento de las normas para la seguridad vial del menor ni el Código Civil para las responsabilidades.

En cuanto a los artilugios también llamados bicicletas, y no me refiero a patines, monopatines, etc., sino a esas minibicis más propias de espectáculos circenses y que suponen un riesgo evidente para la seguridad vial. ¿Se debe considerar bicicleta a “eso” porque lleve dos ruedas y pedales, tal como describe el anexo I – definiciones – de la Ley de Seguridad Vial?

Y por último la velocidad. Cada vez es más frecuente la queja de los peatones respecto de los comportamientos de algunos ciclistas en los carriles bicis o, peor, en los carriles singularizados dentro de las aceras o paseos peatonales. Tampoco debería valer aquí la aplicación del artículo genérico sobre la velocidad adecuada. A la vista de los adelantos técnicos de las bicicletas y de las prácticas cada día más deportivas de sus practicantes, no sería descabellado regular la limitación de velocidad y, en cualquier caso, sí debería quedar claro que en los carriles singularizados dentro de las aceras, la velocidad, como indica la norma para los peatones que llevan patines, ciclos, etc., debe ser compatible con la del paso normal de los viandantes.

Hay que agradecer a los ciclistas que nos ahorren CO2 en la atmósfera, que mejoren la calidad de vida de nuestras ciudades y que ahorren seguramente gastos al sistema público sanitario, pero eso no debe ser incompatible con la introducción de más garantías jurídicas para todos y mejoras en la seguridad vial.