Tecnología biométrica para el reconocimiento de voces

Estamos acostumbrados a ver estos artilugios sofisticados en las películas y series norteamericanas de investigación policial. Programas y aparatos que permiten identificar la huella sonora de una persona, con la calidad y precisión suficiente como para poder ser utilizado como prueba pericial en procesos judiciales. A lo que no estamos tan acostumbrados es a que esta tecnología sea española.

Como publica hoy El País en el año 1992 un equipo formado por mandos de la Guardia Civil, profesores universitarios y becarios, comenzó a desarrollar una herramienta que revolucionaria el universo de las escuchas telefónicas y terminaría utilizándose en departamentos de seguridad y defensa de Gobiernos de todo el mundo. Se trataba de un sistema biométrico de software equivalente a un fino oído tecnológico, comparable al biosonar de un murciélago, capaz de identificar a un sospechoso por su voz con la misma fiabilidad que con una huella dactilar. Lo bautizaron como Batvox.

Son muchos los casos que se han esclarecido en los últimos años gracias a esta tecnología de reconocimiento de voz. El último, según revela El País, el exministro francés Jérôme Cahuzac que se delató, gracias a la tecnología Batvox, al dejar grabado un mensaje en un contestador hablando de su cuenta no declarada en Suiza.

Para más información sobre este sistema, se puede descargar el instructivo documento ‘BATVOX: SISTEMA AUTOMÁTICO DE RECONOCIMIENTO DE LOCUTOR’ el que su autora, Beatriz González Sigüenza, da una visión general sobre el sistema de reconocimiento automático de locutor Batvox y describe las líneas fundamentales de su funcionamiento.